La Abadía de Silberius

DESUNIÓN Olvidamos los abrazos, la tristeza se impuso. Fría indiferencia que enfrentas su rencor con el mio. No me hables de odios que me muero de envidia. El aire vacuo de oxígeno se instaló entre los dos... y más abajo, por debajo de nuestras cinturas, una víctima desespera: - Tengo hambre mamá ¿qué comemos hoy? - Estoy preparando un buen plato de abandono, como todos los días... (J. C .G)

Esta es una zona de Clausura.

A este escrito tienen acceso: Huésped, Postulante, Novicio, Monje, Abad y Monje fundador
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